A pesar de que muchas personas lo asocian exclusivamente con algo nocivo, el estrés es una respuesta natural y automática del organismo frente a una exigencia externa o interna.

Puede clasificarse en:

*Aumenta la cantidad de cortisol en el cuerpo, sustancia que reacciona como si estuviera ingiriendo corticoides, aumenta el apetito y favorece la acumulación de grasa en el abdomen.

*Muchas personas usan la comida como paliativo del estrés.

Afortunadamente, a pesar de las situaciones difíciles o estresantes que nos toque enfrentar, el «Principio 10/90» funciona:

Se trata, precisamente, de lo que trabajó al descubrir sus creencias irracionales y aprender a reemplazarlas por otras (racionales) que le permitan enfrentar exitosamente los obstáculos.

CORTISOL Y CEREBRO

Mientras niveles moderados de estrés pueden ser estimulantes para el cerebro, niveles prolongados y altos pueden tener efectos negativos en la memoria y otras funciones cognitivas por el aumento en la liberación de cortisol, hormona que afecta regiones del cerebro fundamentales para las funciones intelectuales.

Esta situación disminuye aún más las capacidades de la persona para enfrentar las demandas del medio y crea un círculo vicioso que provoca aún más estrés.

COMO REDUCIR EL ESTRÉS

*Observe su respiración: sienta cómo entra y sale el aire por las fosas nasales al inhalar y exhalar. Focalice toda la atención en la respiración.

*Escuche una de sus canciones preferidas sin hacer nada. Sólo preste atención a todos los pensamientos, recuerdos, emociones y sensaciones que se asoman durante la canción.

*Durante un minuto cuente las veces que su mente lo lleva al pasado, al futuro o a otra parte. Regrese al presente para un descanso.

SEÑALES DE DISTRÉS

Físicas:

*Cambio de hábitos alimentarios y de sueño.

*Problemas gastrointestinales —gastritis, úlcera—

*Enfermedades de la piel (prurito, eczema, alergia) y respiratorias (asma, bronquitis).

*Infecciones frecuentes por reducción de las defensas.

*Aumento de los factores de riesgo cardíaco (presión arterial, colesterol, entre otros).

*Tensión muscular, calambres y contracturas.

*Palpitaciones.

*Dolores de cabeza, lumbares y articulares.

*Sensibilidad extrema al ruido y a la luz.

Emocionales:

*Desorientación, distracción, olvidos.

*Irritabilidad, ira, estar a la defensiva, enojo.

*Apatía, hipersensibilidad, angustia.

*Sentimiento de urgencia, desaliento.

*Depresión y otros trastornos emocionales (ansiedad generalizada, fobias, pánico, entre otros).

Conductuales:

*Deterioro de las relaciones interpersonales.

*Disminución en el desempeño laboral y escolar.

*Alteraciones en los niveles de paciencia, actividad social, apariencia y hábitos personales.

Extraído de “Pasaporte para Vivir Mejor” Prof. Dr. Alberto Cormillot, edición 16 corregida y actualizada.

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